En Colombia, los manifestantes llevan casi una semana participando en protestas que atraen a estudiantes, trabajadores e incluso a familias enteras.

Aunque varias naciones latinoamericanas viven olas de protestas, las colombianas son únicas por la amplia gama de reclamos de sus participantes: preocupaciones sobre rumoreados recortes de pensiones y sobre las perspectivas de trabajo, llamados a aplicar un acuerdo de paz, insistencia en los derechos de los indígenas y las mujeres, denuncias contra la pesca de tiburones y el fracking. Estas movilizaciones masivas son posibles en parte por el acuerdo de paz alcanzado en 2016, que terminó con más de cinco décadas de conflicto entre la guerrilla, el Estado y los grupos paramilitares de derecha. Durante los años de la guerra, los manifestantes corrían el riesgo de ser estigmatizados _ y atacados _ como partidarios de los rebeldes de izquierda, una preocupación que ha disminuido en gran medida con el desarme de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC).

Noticia Obtenida de: ELUNIVERSAL